Sega Saturn - D
Por fin volvemos a la actividad después de una ausencia más larga de lo deseado. La elección de esta semana sorprenderá a algunos por las críticas tan feroces que sobre su estilo de juego se pueden hacer. D no Shokutaku, como se le conoce en Japón, es tal vez la obra más emblemática de Warp, o más concretamente de Kenji Eno, la misma mente creativa detrás de Enemy Zero (exclusivo de Saturn) o del genial D2 (exclusivo de Dreamcast). Distribuido en todos los territorios por Acclaim, aclamado como obra maestra por unos y aborrecido como soporífero por otros, no se le puede quitar el mérito a este “D”, por una serie de motivos que pasamos a analizar.


Esta extraña aventura de terror, inicialmente desarrollada para 3DO, aparece también en Saturn, Playstation y PC. La premisa es relativamente sencilla: ha habido unos asesinatos en el hospital general de Los Angeles y el presunto autor no es otro que el director del complejo, que se ha encerrado con varios pacientes como rehenes. La inocente Laura, que Kenji Eno reutilizará en sucesivas aventuras de Warp, es la hija del doctor y la encargada de investigar qué ha pasado realmente en ese hospital. Pero en cuanto entra por la puerta, se da cuenta de que algo muy raro pasa y que, desde luego, lo que la rodea no tiene pinta de hospital normal. El Dr. Harris, su padre, se aparece ante ella en forma de fantasma, rogándole que huya de aquel lugar. Su madre fue brutalmente asesinada años atrás, y de ella sólo conserva una cajita azul de maquillaje (una “polvera”, para ser exaxctos), que demostrará ciertas facultades máginas tanto en ciertos puntos de este juego como de su excelente secuela.

Dos aspectos principales son destacables desde el principio: por un lado, la jugabilidad, más parecida a las películas interactivas de Mega-CD que a un auténtico survival horror; por otro, el apartado gráfico, muy logrado y completamente en 3d, que sorprendió mucho siendo un juego de principios de la vida útil de Saturn. Claro que actualmente, y habiendo visto luego joyas gráficas como Virtua Fighter 2, se nos hará algo pobre, pero no hay que pasar por alto la antigüedad de “D” y lo crudo que estaba aún el panorama de las aventuras gráficas y de terror en esa generación de consolas. No obstante, aún siendo mucho más avanzado que las películas interactivas a las que estaba acostumbrado el público, el caso es que se quedaba muy corto como aventura gráfica, y ese fue posiblemente su aspecto más criticado.

En todo caso, hay algo indiscutible en “D” y es la inquietud y agobio que transmite. Aunque gran parte del tiempo la pasaremos andando por la extraña casa en la que nos encontramos (vaya, ¿dónde se fue el hospital?), buscando llaves o resolviendo puzzles, esa sensación de que algo no va bien se mantendrá durante todo el juego, como en una buena película de terror (sí, de esas que ya no hacen). Y es que, a pesar de la simpleza de su planteamiento, “D” consigue dar miedo. No un miedo instintivo a que aparezca un monstruo o similar, porque no lo hay, sino uno totalmente fundado a que pase algo en cualquier momento. Algo, lo que sea, pero pasará. Sobre todo cuando nos estamos rompiendo la cabeza para entrar a una sala en la que, realmente, sabemos que no queremos entrar, porque tiene toda la pinta de ser una trampa. Lo mejor es, tal vez, que la curiosidad nos puede más. Eso y que jugamos contrarreloj, claro.

Otro punto teóricamente negativo pero que aumenta todavía más el desasosiego y la continua sensación de inseguridad es que no hay posibilidad de guardar partida, ni zonas en las que sepamos que estamos a salvo para recuperarnos. Tampoco hay combates, lo cual representaría una novedad como aventura de terror al no ser prácticamente violenta, ni mucha sangre. De hecho, ni siquiera podemos morir… a no ser que se acaben las 2 horas que tenemos de límite para completar el juego. La clave está en no desesperarnos y en ser muy observadores, porque si algo tiene “D” es oscuridad, una atmósfera totalmente fantasmagórica y una música tenue e inquietante que contribuirán a podernos de los nervios.
Cada vez que encontremos nuevas pistas para desenmarañar la historia tras los asesinatos del padre de Laura, desaparecerá momentáneamente el entorno tenebroso y claustrofóbico en el que nos movemos para dar paso a unas imágenes surrealistas, unas memorias fragmentadas que deben servirnos para resolver el misterio de la aparente locura del Dr. Harris. El contraste entre la oscura calma y la explosión de colores y recuerdos es abrumadora, con un cambio también en la música para dar paso a ritmos mucho más contundentes. Es, en suma, Kenji Eno puro y duro, basando la progresión del juego en una sucesión de emociones en las que consigue atrapar al espectador, como si de una pieza de buena música clásica se tratara.

Aunque escasamente re-jugable, esta primera aventura de Laura ofrece 3 posibles finales: uno bueno en el que conseguimos disparar al Dr. Harris a tiempo (aunque para ello tenemos que matar a nuestro propio padre, y esa es la parte trágica de este final), uno malo en el que no llegamos a detenerle y el juego termina con el sonido de éste devorando a su hija, y uno mejor en el que también acabamos con el papaíto, pero sobre los créditos se escucha el llanto de un bebé, al que parece que hemos logrado salvar. Ver el final bueno o el mejor dependerá de si hemos obtenido todos los escarabajos durante el transcurso de la aventura.
En mi modesta opinión, lo mejor de “D” es lo incómodo que hace sentir al jugador, continuamente atento a cualquier detalle, y lo misterioso que es todo incluso después de terminar el juego, ya que gran parte de las incógnitas no terminan de resolverse. Es cierto que estar a caballo entre la película interactiva y el survival horror (con más de lo primero que de lo segundo) no ha ayudado a que envejezca bien. La obra de Kenji Eno es una experiencia diferente, añeja y tal vez poco sorprendente si estamos acostumbrados a las aventuras modernas, pero es un clásico que hay que probar y que ha influido de manera obvia en los que supuestamente han creado escuela a posteriori (Resident Evil y Silent Hill, os miro a vosotros). El caso es que “D” es a menudo incomprendido e incluso menospreciado, pero no podemos olvidar el hecho de que, antes de que los Resident Evil aparecieran, era esto o Alone in the Dark.





Fantástico juego que algún día espero tener en mi colección
Muchas gracias por descubrirnos juegos de la saturn cada semana y por los buenos análisis que de ellos haces. Ánimo para los futuros reviews!
Conoces el Elan Doreé: Kouryuu Densetsu?