Sega Saturn - Dragon Ball Z ShinButouden
Una semana más, vamos a comentar otro título exclusivo de Saturn y que no salió del mercado nipón. Muchos lo esperábamos con ansia en su momento, alentados por no pocas imágenes y críticas positivas de las revistas especializadas que lo ponían por las nubes. Sin embargo, por razones desconocidas, este nuevo juego basado en la serie de Toriyama no llegaría nunca a occidente, y en su lugar tuvimos que conformarnos con el Idainaru Dragon Ball Densetsu, que vino más tarde, y que recordaréis en su versión PAL como Dragon Ball Z The Legend…
En todo caso, la época de los 32 bits fue algo dispar para la saga DBZ. Mientras que en Super Nintendo habían aparecido varias entregas con éxito y en Mega Drive pudimos contar con nuestro Buyuu Retsuden (L’Appel du Destin, en Europa), en Saturn y Playstation la cosa no fue ni tan uniforme ni tan acertada. Veamos el que algunos no dudan en calificar como el mejor de dicha época…


Dragon Ball Z 真武闘伝 (que podemos encontrar transcrito como Shinbutoden, Shinbutohden o Shinbutouden) arranca con una espectacular intro animada que parece creada especialmente para la ocasión. Desde el principio apreciaremos el que posiblemente es el único (gran) fallo del juego para los occidentales, y es que todos los textos, menús y títulos están en japonés. La historia y los diálogos ya los conocemos o los podemos imaginar, pero navegar por los menús se nos puede hacer algo tedioso al principio. No obstante, una vez hemos jugado un par de veces, más o menos nos haremos una idea de dónde está todo.
A diferencia del DBZ Ultimate Battle 22 (Playstation), que empleaba sprites sobre fondos 3d con idea de crear un efecto innovador en aquellos años, TOSE y Bandai prefirieron utilizar la potencia 2d de Saturn, un campo en el que, afortunadamente, iba sobrada. Los sprites son grandes, detallados, llenos de color y bien animados. No tanto como en Vampire Savior, por ejemplo, pero aún así se muven muy fluidos para un juego del 95. Los fans del DBZ de Mega Drive seguramente recordamos los fondos como un poco demasiado simplones para lo que luego vimos que era capaz de hacer la consola, pero en el caso de Saturn no existe ese problema: los escenarios no sólo son enormes y totalmente fieles a lo visto en la serie, sino que están diseñados con un colorido y definición impecables, normalmente con varios planos de scroll que apreciaremos con cualquier salto o movimiento.

Los golpes especiales, campos de fuerza, auras de energía y demás no sólo se ven muy bien, sino que suenan muy bien. El mencionado UB22 de PSX fue criticado por sus horribles voces, pero ShinButouden cuenta con infinidad de efectos y samples originales del anime. Muchos de los temas musicales nos resultarán familiares, y es porque al menos una parte de la banda sonora la constituyen versiones mejoradas de las aparecidas en las entregas de SNES, lo cual no es mala cosa. Lo que es seguro es que cada escenario tiene su música, que todas encajan perfectamente con el estilo del juego y que además son bastante pegadizas sin llegar a ser pesadas. Francamente, poco o nada nos hará quejarnos en el apartado sonoro.
Y no es que haya pocos personajes, precisamente. Desde los inicios más tiernos de la serie (Goku de niño o el inigualable Mutenroshi) hasta los últimos episodios (Giga Boo y Gotenks), pasando por las célebres etapas de Freezer (con Sarbon o el capitán de las Fuerzas Especiales) y de Célula (incluyendo los androides), la variedad y calidad de los personajes es prácticamente inmejorable.

Ahora bien, ¿cómo se juega? Fácil… para los que conozcamos los juegos de lucha de DBZ de 16 bits. Dos personajes enfrentados en un escenario que se puede “partir” por una línea imaginaria en medio permitiendo a los luchadores alejarse mucho más de lo que una pantalla permitiría. Lógicamente esto obedece a la necesidad, o más bien la costumbre en la serie, de lanzar devastadores ataques energéticos desde una gan distancia. El juego se desarrolla de forma muy parecida al Buyuu Retsuden de Mega Drive incluso en los controles, aunque ahora para cambiar de altura utilizaremos los gatillos en vez del botón C, que quedará para lanzar la bola de energía básica.
En general, los golpes especiales no son complicados de realizar, pero tal vez quitan demasiada vida, haciendo los combates muy cortos como para ser todo lo disfrutables que podrían. La otra pega es que el movimiento de los personajes es es algo más lento de lo esperable (tanto para el estilo de la serie como para el género de lucha 2d, en realidad), especialmente en las caídas cuando nos golpean. Por otro lado, existe la posibilidad de golpear al oponente lanzándolo hacia el interior del escenario. Tras ello, la cámara cambiará para volver a situarse en el mismo ángulo respecto a los personajes. Un detalle que no afecta mucho a la jugabilidad o al desarrollo del combate, pero resulta original e innovador.

Pero lo que diferencia radicalmente a ShinButouden del resto de juegos de DBZ es, sin duda, el Mr. Satan Mode. Como recordarán los fans de la serie, este personaje era el clásico secundario cómico, inútil pero presuntuoso, que ganó algún torneo aprovechando la ausencia de los protagonistas y se convirtió en figura mediática. Pues como no podía ser de otra forma, este modo de juego adicional es igualmente cómico: Mr. Satán contrae una gran deuda con C-18 hacia el final de la serie y, para pagarla, hará apuestas a favor de un personaje u otro que la máquina elija, y hará cuentas de sus ingresos al final del combate. Pero no se trata de quedarse sentado esperando, sino que nuestro patán puede interferir con alguna trampa para favorecer a su elegido (como vemos en la imagen, por ejemplo, con una cáscara de plátano). Evidentemente, este modo dota a este título de una personalidad propia y le hace destacar por encima del resto, con un extra tan poco convencional
Por no alargarme más, ShinButouden constituye una experiencia de juego de DBZ sobresaliente, como juego de lucha 2d también está muy bien, a nivel técnico no presenta defectos señalables, y además cuenta con una gran variedad de personajes muy bien diseñados y programados. El ritmo de juego y lo rápido que terminan los combates con un par de ataques energéticos tocan un poco las narices, pero aún así podemos afirmar que estamos ante uno de los mejores DBZ que se han hecho nunca y, con toda seguridad, el mejor de su generación.




