Ikaruga · Dreamcast · Hombreimaginario.com

Los últimos coletazos de Dreamcast (I). Ikaruga y el principio del fin

Dreamcast tribute fan art by 2dforever

Este mes comenzamos a repasar los últimos títulos de una consola que sufrió una muerte injusta y prematura. Analizamos algunos de los “últimos coletazos” más largos que se hayan visto en la industria


La ilusión con la que mi hermano y yo recibimos las dos entregas de Sonic Adventure debió de ser digna de verse. Lo mismo pasó con los Power Stone, o con ese primer y sorprendente Soul Calibur. Aquella era una consola que nos enorgullecía y que incluso despertaba cierta envidia cuando hablábamos de ella en los recreos, en el patio del colegio, antes de que estuviera tirada de precio y, por lo tanto, prácticamente dada por muerta para las masas. Recuerdo a la perfección ese día en el que cierto compañero de clase, que nunca había tenido una gran afición por los videojuegos más allá de la primera Game Boy, se acercó a mi mesa para contarme entre risas cómo Sega había decidido abandonar aquel ambicioso proyecto que, por un tiempo, pareció capaz de devolver a la compañía del erizo a lo más alto. Con 17 años, la alegría de aquel repentino fanboy de Sony tenía para mí tan poco sentido como lo tiene ahora cualquier otro fanatismo.

Fue un auténtico jarro de agua fría que me quitó de golpe toda ilusión por mi consola y que provocó que casi no volviera a tocarla hasta varios años más tarde, cuando empecé a interesarme de nuevo por aquellos juegos y los de Mega Drive y Saturn, que entonces me enteraba de que ya se etiquetaban como “retro”. La decisión de Sega de centrarse en el software y convertirse en third party, por un motivo u otro, me apartó de aquella afición hasta que Internet, los foros, las roms y demás me hicieron retomarla. Nunca supe grabar copias de juegos de Dreamcast cuando la consola estaba de actualidad, aunque sí era consciente de que la facilidad para copiarlos había tenido gran parte de culpa en la defunción de aquella máquina que tan buenos ratos me había hecho pasar. Me alegró ver que aún había fans acérrimos, aprendí palabrejas como “scene” y “homebrew”, que antes me eran totalmente ajenas, y me enteré de que, en cierto modo, mi consola aún estaba vivita y coleando.

Space Channel 5: Part 2 mejoraba la primera entrega en todos los aspectos y aún así no gozó de promoción alguna: sólo se distribuyó en Japón a través de Sega Direct

Space Channel 5 part 2 · Dreamcast · Hombreimaginario.com

Sega anunció el fin de Dreamcast recién entrado 2001, apenas dos años después de su lanzamiento. Dejaría de fabricarla en marzo de ese mismo año. Sin embargo, aún se vendieron consolas en Japón hasta 2006, y siguieron lanzándose juegos oficiales hasta 2007. Curiosamente, estos “agónicos” últimos años acabaron siendo más largos que el par de años “buenos”. Y fueron principalmente dos los géneros que se convirtieron en una suerte de salvavidas comercial de Dreamcast en Japón durante ese periodo: los shoot ‘em up (o shmups, o matamarcianos de toda la vida) y las visual novels. Éste último es un tipo de juego muy enfocado al público japonés y cuyo éxito nunca se ha entendido del todo en occidente, basado en fondos con personajes fijos que van apareciendo junto con grandes cantidades de texto y una jugabilidad mínima, que consiste casi exclusivamente en seguir pulsando “ok” tras cada párrafo o escenario. Sin embargo, a día de hoy el género conserva una enorme popularidad, y en el país del Sol naciente el catálogo de Dreamcast estuvo superpoblado de estos títulos, algo que se notó sobre todo a partir del anuncio de cese de producción de la consola.

Así las cosas, el panorama no era muy alentador para los fans de Dreamcast desde mediados de 2002. En la primera mitad del año ya habían salido títulos como 18 Wheeler, Fighting Vipers 2, Guilty Gear X, NHL 2002, NBA 2002 o el genial Virtual On: Oratorio Tangram. La segunda parte del divertido Space Channel 5 se había distribuido exclusivamente a través de Sega Direct y sin apenas publicidad. Julio y Agosto sólo vieron lanzamientos de nuevas visual novels de corte romántico, en su mayoría basadas en animes de éxito. La excepción en Agosto fue un tardío The King of Fighters 2000, el último producido por SNK antes de su bancarrota y el último en contar con las ilustraciones de Shinkiro.

The King of Fighters 2000 · Dreamcast · Hombreimaginario.com

Pero el verdadero punto de inflexión llegó en Septiembre. Sólo un lanzamiento realmente interesante destacaba de entre la multitud de aventuras de texto y simuladores de citas (en resumen, cómo no, visual novels), el que muchos daban por sentado que sería el último gran juego de Dreamcast, el genial Ikaruga. Los de Treasure nos servían la secuela espiritual de Radiant Silvergun (posiblemente el mejor shoot ‘em up jamás creado), de nuevo produciendo una grandísima obra para una consola moribunda. Gráficos brillantes, magníficos escenarios llenos de enemigos con originales diseños, un ritmo vertiginoso sin ralentizaciones y una mecánica de juego adictiva y que premiaba al jugador por acumular horas de juego fueron sus principales bazas. No muy largo, pero sí desafiante y acompañado de una excelente banda sonora que conseguía transmitirnos ese aire épico que era la auténtica guinda del pastel. Definitivamente, Treasure se había portado de forma inmejorable con los usuarios en Mega Drive, Saturn y Dreamcast.

En el tercer cuarto de 2002 también debemos prestar atención a una particular colección que ha contado con entregas en varios sistemas, la línea Simple2000. El primer volumen para Dreamcast aparece en Agosto y otros tres lo hacen el mismo día de Septiembre, sumando cuatro de estas curiosas aventuras románticas que transcurren en diversas partes del mundo, pero siempre con un marcadísimo caracter japonés, culturalmente hablando. Su aspecto gráfico y su reducido precio los convertían en adquisiciones interesantes, pese a tratarse de versiones “clean” (sin escenas eróticas, como veremos más adelante) de visual novels al uso.

Boku to Bokura no Natsu se lanzó en Dreamcast apenas 7 meses después de aparecer por primera vez en PC

Boku to Bokura no Natsu · Dreamcast · Hombreimaginario.com

Aquel 26 de Septiembre debió vivirse con entusiasmo entre los fans del género. Además de los 3 mencionados títulos de la línea Simple 2000 lanzados de golpe, aparecieron otros dos de similar mecánica, creados inicialmente para PC: Boku to Bokura no Natsu (algo así como “nuestras últimas vacaciones”) era un “simulador de citas” que nos ponía en la piel de Takao, un joven japonés que vuelve a su pueblo natal para pasar el verano y reencontrarse con antiguos amigos (y sobre todo amigas) del colegio, sabiendo que será el último que pase allí porque se va a construir un embalse que dejará sumergida la zona. Por su parte, Kimi ga Nozomu Eien (“la eternidad que deseas”), no recomendado para menores de 18 en su versión original de PC por su alto contenido erótico, fue convertido a Dreamcast sin rastro alguno de sexo explícito, pero conservando los 14 finales posibles en función de nuestro éxito persiguiendo féminas. Uno de ellos resultaba especialmente perturbador, ya que consistía en una profunda tortura y humillación sexual del protagonista a manos de una enfermera enamorada de él (muy lógico todo). Las quejas de los fans provocaron que posteriores revisiones del juego no incluyeran este final.

Bittersweet Fools inauguró la colección Simple 2000 para Dreamcast en agosto de 2002. Pero, ¿en qué consistía esta línea de juegos?

Bittersweet Fools · Dreamcast · Hombreimaginario.com

La línea Simple consta de un interminable número de títulos muy económicos que han aparecido en PC, PlayStation, Dreamcast, PlayStation 2, PSP, Nintendo DS y Wii a lo largo de los años. Los volúmenes publicados en PS1 y PS2 son literalmente cientos. En su momento, las primeras entregas creadas para la 32 bits de Sony se limitaban a reinterpretar géneros muy arraigados en Japón, como el mahjong. Sin embargo, el PC y las consolas demostraron ser campos igual de fértiles para la distribución de visual novels y tanto Dreamcast como PS2 recibieron conversiones de estos juegos, diseñados en principio para PC. De hecho, en Japón aún proliferan millones de exponentes del género a la venta para compatibles, y siguen siendo muy populares por motivos que no me aventuraré a razonar.

Durante años, los juegos lanzados bajo el sello Simple han sido fácilmente reconocibles por un detalle común en el diseño de portada: esquinas sombreadas y título en blanco. Dicho título se caracteriza por incluir el precio del juego y el artículo “THE” en inglés precediendo al resto de palabras en japonés. En el caso de Dreamcast, el título completo del primer volumen era ni más ni menos que Simple 2000 DC Series vol. 1, The Renai Adventure: Bittersweet Fools (¡casi nada!). Como nos indica el prefijo “Simple 2000”, los cuatro volúmenes aparecidos en Dreamcast costaron 2000 yenes (los de la línea Simple 1500 lanzados para PS1 habían costado 1500 ¥).

Aunque los originales para PC incluían a menudo escenas subidas de tono o pura y llanamente eróticas (conviertiéndolos en parte del subgénero eroge), la política del distribuidor japonés D3 Publisher al respecto de las versiones para consola fue eliminar las imágenes de desnudez. Esto les permitía estampar una bonita etiqueta con el texto “CERO” (en oposición al original “18”) en muchos de sus juegos y distribuirlos a todos los públicos, si bien es cierto que en no pocas ocasiones la supresión del componente hentai no hacía que la historia dejase de contener situaciones picantes y, desde luego, no aptas para el público infantil.

¡Continuará el mes que viene!

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